Hace años, tampoco demasiados, solía leer cómics. Por aquel entonces solía comprarlos en un kiosko de mi ciudad que estaba en el portal de una casa del centro histórico.
![Hulk mini-bust [copyright: Randy Bowen]](http://www.estudiodedia.com/wordpress/personal/images/Hulk%20Grn%20bust1.jpg)
Recuerdo con una sonrisa estar de pie en el angosto pasillo de entrada de la casa observando las novedades clasificadas en una estantería metálica mientras los inquilinos del edificio intentaban subir a sus pisos. A veces había ya más gente mirando las novedades, por lo que era mejor esperar en la acera a que los afortunados que habían llegado antes hicieran sus elecciones.
Al ser, como ya he mencionado, un kiosko, no sólo había que luchar por el escaso espacio con inquilinos, dependiente y demás fans de los cómics; la pelea era del tipo “todos contra todos”, la cual incluía señoras para comprar las revistas del corazón, el abuelo que bajaba por el periódico, y los menos peligrosos, los compradores de porno, pues la mayoría, puede que por vergüenza, desesperación y/o mejor economía, no solía actuar como los que íbamos a comprar cómics, que ojeábamos una y otra vez cada posible adquisición.
La época de los juegos de cartas no la viví, pues no me interesó nunca, ni la padecí.
En una visita reciente a un establecimiento especializado, lo que iba a ser una pequeña “consulta” se transformó en aquella antigua ilusión que recordaba de volver hacia mi casa con una buena cantidad de “buenas historias” bajo el brazo.
Los tiempos cambian: ahora soy mucho más selectivo, tengo “mi sitio” para poder disfrutar en silencio, y vuelvo a casa con ellos en el asiento trasero del coche… pero la ilusión es la misma.
Quisiera darle las gracias a Peter y a su establecimiento especializado En Portada Cómics, por ayudarme a reingresar en este, por qué no decirlo, apasionante mundo de la mejor manera posible: estoy encantado con vuestra atención.
Algunos “adultos” siguen pensando que todos los cómics van destinados a un público juvenil y que sólo cuentan mediante viñetas peleas entre mutantes vestidos con mallas… Las ideas pre-establecidas a veces nos hacen no querer “molestarnos” en comprobar cuánto hay de “real” en ellas; es “cómodo” ser ignorante.
[Foto: Hulk mini-bust / copyright: Randy Bowen]
En sus repetidos viajes al nuevo continente, Cristobal Colón volvió a escuchar en cada uno de ellos el mismo grito alentador del vigía: “tierra a la vista”.
Hoy soy yo el que con júbilo celebro gritar esas palabras al viento al volver a redescubrir una isla que tantos placeres puso a mi alcance en viajes anteriores.
Captain Bryant.