La marca Kaweco tiene una edición limitada a 2.000 ejemplares de una estilográfica con un precio asequible para cualquier bolsillo (unos 17,00 euros).
La explicación sobre como es posible una edición limitada a tan bajo precio radica, a mi entender, en el objeto: si fuese una edición regular seguiría costando muy poco dinero. Pondré un ejemplo: si la casa Bic decidiera hacer una edición limitada de su modelo bic cristal, el cual es bastante barato por sí mismo, aunque decidiera subir el precio por tratarse de una edición de un número concreto y pequeño de ejemplares no se notaría apenas, pues incrementaría el precio un poco a un objeto con un precio muy bajo, con lo que casi no se notaría el aumento.
Otra cuestión interesante es que sentido tiene hacer una edición limitada de una estilográfica de ese precio, a la que sólo se me ocurre una posible respuesta: marketing… y no muy acertado.
Los fabricantes, no voy a dar nombres, algunos fabricantes, juegan con las ediciones limitadas para obtener una mayor rentabilidad a un mismo artículo: por un lado incrementan el precio de manera a veces injustificable, por otro lado saben que entre el que le guste la estilográfica, como el coleccionista, como el que la compra como supuesta inversión pensando que se revalorizará, sin olvidar el que tiene toda la serie y no se va a quedar sin la nueva edición, suelen venderse bastante bien. A veces te encuentras que una edición limitada es exactamente eso, una edición limitada en cuanto al número de ejemplares producidos… y al número de personas que pueden pagarla.

La edición limitada que más me ha impresionado es la Montegrappa Extra 1930. A mi parecer deberíamos diferenciar entre “ediciones limitadas” y “ediciones especiales de producción limitada”. En el caso que comento, Montegrappa ha cuidado hasta el más mínimo detalle esta edición, además de en el propio instrumento de escritura, en una presentación insuperable: un amplio cofre de madera con un bonito interior en algún tipo de piel sintética que realza la belleza de una pluma de por sí impresionante, acompañado de un bote de tinta no menos bonito, una gamuza para limpiar los elementos en plata de la pluma, y un elegante tapete que cubre el interior.
