Sirva este post para poner en aviso a todos aquellos hombres románticos y no versados en astronomía sobre una estafa bastante extendida gracias a las películas de genero romántico y de la que, por desgracia (y falta de investigación), sigue habiendo felices víctimas.
La IAU (siglas de International Astronomical Union, en español Unión Astronómica Internacional) es tajante en su veredicto: no se puede comprar una estrella ni su nombre.