MARCO HISTORICO
Luis XIV (conocido como El Rey Sol) pretendió mediante distintos “métodos” durante su reinado la unidad de la fe. En una primera etapa se limitó a intentar continuar con la política de reinados anteriores, sin aplicar nuevas concesiones pero sin emplear la presión. El ministro de finanzas Jean-Baptiste Colbert apoyó esta época, siendo consciente de la importante baza que jugaba la comunidad protestante francesa en la economía, la cual se calcula que sobre 1660 contaba con más de 1.500.000 “almas”. Luis XIV pretendía conseguir mediante esta política medianamente tolerante la conversión al catolicismo de los protestantes, hecho que no logró. Hay que aclarar que en esta fecha estaba aún en vigor el edicto de Nantes de 1598, el cual si bien no perseguía a los protestantes, sí les aplicaba cierto tipo de restricciones tanto en el ámbito religioso (como por ejemplo la limitación en el número de participantes en ciertos actos, como bodas y bautizos), como en el laboral (como por ejemplo la imposibilidad de alcanzar el grado de “maestro artesano”).
A raíz de la confrontación de Luis XIV contra la coalición de las potencias protestantes, las cuales pedían ayuda a los protestantes franceses, durante la Guerra de Franco-Holandesa, el monarca decidió endurecer las medidas contra éstos, emitiendo una serie de decretos en el periodo comprendido entre 1679 y 1685 cuyo objetivo era hacer más restrictivo el edicto de Nantes: prohibición de matrimonios mixtos o prohibición para los protestantes de ejercer cargos, así como ciertas profesiones.
A éstas medidas hay que sumar el abuso del derecho de alojamiento al paso por poblaciones y/o casas de protestantes por parte de ejército real.
Es con la firma del edicto de Fontainebleau, que significa la revocación del edicto de Nantes de 1598, en octubre de 1685 cuando Luis XIV lleva al grado máximo las medidas contra los protestantes. El nuevo edicto expresaba la aprobación por parte del Rey de todos aquellos convertidos, así como, por otro lado, prohibía toda reunión para la práctica y culto de la religión protestante, expulsaba a todo aquel que no abrazase el catolicismo y obligaba al bautizo a todos aquellos niños que nacieran a partir de la publicación de edicto.
El “problema” de la religión protestante no se solucionó con estas severas medidas, dando lugar al exilio por muchos hugonotes a países protestantes.